Vereda del cruce de las Joyas: Creando redes, poniendo manos a la obra

Vereda del cruce de las Joyas: Creando redes, poniendo manos a la obra

El Valle de Acatitlán, donde está ubicado el campus de la UMA, ha estado cambiando drásticamente en los últimos años. Desde 2012, cuando se abrió la autopista de cuota que llega de México y desemboca en el valle, la demanda de terrenos por parte de familias de la ciudad ha subido notablemente. Muchos lugareños parcelan y venden sus tierras, mientras los nuevos avecindados construyen casas y levantan rejas y muros. En muchos casos estos muros cortan caminos ancestrales que los habitantes del valle han estado usando para ir a trabajar, llevar a los hijos a la escuela o visitar a familiares. Conforme se pierde el acceso a estos caminos, la gente se ve obligada a usar vehículos y circular por la carretera en lugar de cruzar caminando de loma a loma. La fragmentación de la tierra conlleva tensiones sociales entre los pobladores originarios y los neovallesanos.

Anteriormente el cruce entre la comunidad de Loma de Chihuahua y el centro de Acatitlán era sencillo. Hace aproximadamente diez años se establecieron una serie de ranchos justo en la zona del cruce. Los nuevos dueños de las tierras dejaron un paso de servidumbre entre sus terrenos, donando un pasillo de dos estrechos metros para permitir la circulación de los lugareños. Lo que no se tomó en cuenta era que este pasillo desembocaba en un humedal que la gente ya no podía circundar. Los nuevos muros la obligaban a cruzar la zona pantanosa, lo cual se resolvía colocando tablas de madera y piedras.

El proyecto de la vereda del cruce de las Joyas pretende mejorar este camino para asegurar que decenas de familias puedan volver a transitar libremente entre Loma de Chihuahua y el centro de Acatitlán, sin necesidad de gastar dinero o utilizar transporte motorizado. El proyecto forma parte del macro proyecto de veredas que se ha estado codiseñado y gestionando entre vecinos del Valle de Acatitlán, La Asociación de Comunidades del Valle de Acatitlán (ACVA) y la Universidad del Medio Ambiente (UMA) desde 2015.

Mantener abiertas y regularizar este tipo de veredas en todo el valle para crear una red de caminos públicos, conservará la belleza de la zona y permitirá a todos sus habitantes disfrutarla a pie, en bici o a caballo. Además, respetar los usos y costumbres de la comunidad promete una mejor convivencia entre los diferentes segmentos sociales que coexisten hoy en día en Acatitlán.

A finales de octubre 2016 la ACVA organizó una encuesta en las comunidades del valle con la expectativa de recopilar y comunicar la voluntad de los habitantes respecto al plan de desarrollo a la presidencia municipal. Algunos resultados de la encuesta arrojan luz al importante tema de las veredas y los espacios públicos.

¿Cómo nos transportamos?

¿Queremos una red de veredas?

¿Necesitamos más espacios donde convivir?

Desde el año pasado, los estudiantes de nuestra Maestría en Diseño, Arquitectura y Construcción Sustentable, Camilo Watanabe y Andoni Iriberri, han estado desarrollando la estrategia para mejorar el cruce. La idea de Camilo y Andoni es que las veredas sean la fibra que articula nodos clave del valle y que además contengan micro parques lineales que se puedan disfrutar para el reposo y actividades de ocio. Según ellos, lograr mejorar esta pequeña parte del entorno de la gente, el paso como objeto elemental del espacio público, puede tener aportes significativos en su calidad de vida. Recibiendo asesoría del permacultor José Rosas, quien también es vecino de la zona, los estudiantes llegaron a un diseño que incluye la construcción de cuatro puentes vivos de ramas de sauce que permitirán el paso por el área del humedal.


Después de dos años de investigación, codiseño y toma de decisiones, este mes de mayo por fin vio mucho movimiento en la vereda. Gracias a la generosa actitud de Rosa Luisa Mateos, dueña del terreno del humedal, quien cedió una amplia franja de terreno para redirigir el camino y crear un área verde público, gracias a la apertura de la familia Pastor que permitirá el paso de la gente por el borde de su terreno, gracias al apoyo económico de diez familias avecindadas y la valiosa mano de obra de varios miembros de la comunidad que acudieron a las cuatro faenas a las que Camilo y Andoni convocaron, se logró recuperar un paso ancestral, mejorar una vereda, crear un pequeño parquecito y, como esperamos, poner un ejemplo que será replicado en otros puntos estratégicos del valle de Acatitlán y la zona de Valle de Bravo.

Los invitamos a conocer la vereda del cruce de las Joyas. Qué crezca la red de la que formamos parte.

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