
Economía circular en México
abril 24, 2026¿Puede la Educación Financiera ser una palanca sistémica frente a la crisis climática?
Primera parte
Desde hace más de 20 años me incorporé al mundo de la Educación Financiera, cuando su presencia en el contexto nacional era casi nula.
Tuve la fortuna de ser parte de la instalación de capacidades en el sistema financiero, así como de la vinculación intersectorial para cocrear una infraestructura que favoreciera la construcción de una oferta de Educación Financiera de calidad en diversos canales para facilitar el acceso a diversos grupos de la población, con la finalidad de activar su agencia de cambio para crear mejores condiciones de bienestar y calidad de vida.
Descubrí el poder de transformación de la Educación Financiera en mi propia vida, pues me permitió ganar seguridad, confianza, autonomía financiera, y con el tiempo, la posibilidad de construir un patrimonio.
Conforme mi familia creció, crecieron nuestras necesidades, aunado a los cambios en un México y en un mundo que parecen complejizarse de muchas formas. Ante esto, me di cuenta de que no existe una garantía frente a un futuro impredecible. Sin embargo, nuestra previsión financiera nos permitió hacer frente a un cáncer desde el mejor escenario posible, que hoy agradezco.
A partir de ese día, tuve claro qué tan importante es anticipar y prever necesidades futuras, como disfrutar del presente, sin caer en los extremos.
La Educación Financiera es relevante para personas, familias y empresas, así como para instituciones. Y aun cuando parezca poco creíble, el nivel de ingresos tiene menos valor para los indicadores de Salud Financiera -estadísticamente hablando- que:
- tu gestión financiera cotidiana,
- tu resiliencia financiera,
- tu percepción de seguridad o control financiero, y
- tu proyección hacia el futuro

(ENEF 2025-2030)
Sin caer en la ingenuidad o el romanticismo, el nivel de ingresos sí importa para la atención o la calidad de la atención de necesidades básicas de los hogares en México y el mundo, el cual tiene causas estructurales que reproducen la exclusión y la desigualdad, como la transmisión intergeneracional de la pobreza, la brecha de género, el acceso limitado a la educación, a la salud y al trabajo e ingreso dignos, entre otras causas.
Por otro lado, la economía del comportamiento visibilizó los sesgos cognitivos sistemáticos en la población, los cuales operan como atajos -heurísticos o reglas mentales simplificadas-, que afectan el juicio y la toma de decisiones frente a situaciones complejas, sin pasar por un análisis de los detalles. Especialmente en situaciones de alta incertidumbre o de tiempo limitado.
Son la aversión a la pérdida, el anclaje, la brecha entre intención y acción, el costo de fricción, el efecto manada o el efecto túnel, algunos de estos sesgos heurísticos que algunas instituciones han aprovechado para incentivar el consumismo.
Por ello, resulta fundamental la ética de la arquitectura de las decisiones, así como promover el desarrollo y fortalecimiento de las capacidades personales y colectivas desde la educación informal y formal para fortalecer el pensamiento crítico, la autonomía y la libertad responsable.
La ausencia de metas y de planeación financiera también alimenta la ilusión de insignificancia, la sensación de que la necesidad o el problema financiero es tan grande, que nada de lo que puedas hacer, tendrá un impacto significativo en tu vida, operando como “neutralizador” de la agencia de cambio.
Ante esto, la Educación Financiera (ENEF 2025-2030)[1] se define hoy como “un proceso continuo, sistemático e intencionado mediante el cual las personas desarrollan conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos que les permiten tomar decisiones informadas, responsables y oportunas sobre la gestión de sus recursos económicos, con el propósito de fortalecer su autonomía y poder de decisión, así como de facilitar la construcción y sostenimiento del bienestar financiero a lo largo del ciclo de vida.”

¿En dónde te ves hoy, y en dónde te gustaría estar en 10 años?
Gobierno de México (2025)[1]
Siendo tan relevante el rol de la Educación Financiera por su impacto en el nivel de vida (poder adquisitivo) y en la calidad de vida (nivel de seguridad, tranquilidad y satisfacción por disfrutar de la vida)…
¿por qué no empezar a hablar de dinero en los hogares?,
¿por qué no incluir la Educación Financiera en el currículum formal?,
¿por qué no medir las habilidades financieras de la prueba PISA en México? (OCDE)[2],
¿por qué no impulsar los programas de asistencia social como palanca para desarrollo a partir de las evidencias de impacto probadas en México y la región? (BID, 2016)[3],
¿por qué no romper el círculo vicioso del consumismo al extractivismo?,
¿por qué no cambiar nuestros hábitos para sostener la vida del ser humano en la Tierra? (Stockholm Resilience Center, 2025)[4],
¿Por qué no usar nuestro poder como consumidores para incidir y transformar las cadenas de valor?,
¿Por qué no hacernos cargo de dejar al mundo, mejor de como lo encontramos?.
Si vamos un paso más allá en los fines de la Educación Financiera, podremos replantear los medios para potenciar su impacto económico, social y ambiental que no comprometa la continuidad de la vida humana en la Tierra.
No te pierdas la segunda parte de este artículo en el que te platicaré de los límites planetarios, la trayectoria de diseño ambientalmente responsable y el rol potencial de la educación financiera para impulsar un cambio sistémico.
Artículo escrito por Verónica Porte Petit Anduaga. Estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad, MIES. Universidad del Medio Ambiente, UMA
“Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.
FUENTES:
[1] Gobierno de México (2025). “Estrategia Nacional de Educación Financiera 2025-2030”. Recuperado el 20 de abril. Condusef: www.gob.mx/condusef/documentos/estrategia-nacional-de-educacion-financiera-enef-2025-2030
[2] OCDE. (2022). Student financial literacy. OCDE: https://www.oecd.org/en/topics/student-financial-literacy.html
[3]Regalia, F. (2016). Evidencias sobre impactos de largo plazo de los programas de transferencias monetarias condicionadas. BID: www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/153885/EVIDENCIA_SOBRE_IMPACTOS_BID_Ferdinando_Regalia.pdf
[4] Stockholm Resilience Center. (2025). Planetary boundaries. Recuperado el 28 de abril del 2026. Stockholm University: https://www.stockholmresilience.org/


