
¿Qué es la restauración ecosistémica y por qué importa hoy?
febrero 20, 2026En Davos se pronuncian frases que suenan bien y se olvidan rápido. Sin embargo, en 2026 Alicia Bárcena Ibarra, Secretaría de la SEMARNAT hizo algo menos frecuente: tomó un diagnóstico científico incómodo y lo tradujo proponiendo una arquitectura de acción para México, con piezas que pueden ejecutarse, financiarse y evaluarse. Lo que ahora queda pendiente es que esta propuesta pueda convertirse en acciones reales.
Ese giro importa porque la conversación global suele quedarse en la “conciencia” o en el “compromiso”. En cambio, lo que Bárcena puso sobre la mesa fue una propuesta sobre la forma de pasar del discurso a un portafolio de decisiones: qué se protege, qué se restaura, qué se transforma y qué se invita a invertir.
Y justamente ahí está el punto de interés para la UMA: cuando la sostenibilidad se vuelve un oficio interdisciplinario. No basta saber “qué está mal”; hay que diseñar el sistema de incentivos, reglas, proyectos y coaliciones para mover la aguja con resiliencia y justicia.

A. La pregunta real: ¿cómo se opera el cambio?
En la sesión del WEF sobre “prosperidad dentro de los límites planetarios”, Bárcena partió de una premisa clara: los límites planetarios no son negociables. A partir de ahí, en vez de entrar a una lista de problemas, propuso un cambio de paradigma: dejar de “hacer menos daño” y empezar a restaurar activamente los sistemas que sostienen la economía.
Ese cambio no es solo semántico. Implica asumir que la prosperidad futura depende de la integridad ecológica, y que la política pública debe moverse a la velocidad de la crisis, pero con soluciones que escalen y convoquen a empresa, gobierno y sociedad.
Así, lo que presenta no es un manifiesto, sino una estructura de prioridades: restauración, naturaleza como valor económico y economía circular. En conjunto, funcionan como el primer portafolio: una secuencia lógica para proteger base natural, reducir presión y reorientar inversión, basado en las siguientes tres ideas.
1) La era de la restauración como marco operativo
Primero, Bárcena propone entrar a una “era de la restauración” porque “la Tierra necesita ser restaurada”. Ese enunciado funciona como una brújula: si el planeta ya está en estrés, la política ambiental no puede limitarse a mitigar impactos; debe regenerar condiciones.
Por eso plantea empezar por conocer el territorio con precisión: características, capacidad de conservación y restauración, y contribución real del país. En otras palabras, restaurar no es romanticismo: es planeación basada en límites biofísicos.
En lo concreto, lo aterriza en la meta 30×30: conservar y restaurar para alcanzar 30% del territorio protegido hacia 2030, apoyándose en 99 millones de hectáreas ya protegidas e incorporando ecosistemas terrestres y marinos. Esto implica fortalecer biodiversidad, agua, suelos y protección costera, y elevar la restauración a prioridad de Estado.
2) “La naturaleza puede ser buen negocio” sin quedarse en eslogan
Luego, Bárcena lanza una frase provocadora: “la naturaleza puede ser un buen negocio”. Pero lo importante es lo que coloca detrás: no se trata de mercantilizar todo, sino de movilizar recursos hacia soluciones basadas en la naturaleza con criterios claros.
A partir de ahí, menciona iniciativas compatibles con acción climática, compensación e iniciativas de carbono, apoyadas en una taxonomía de ecosistemas. El ejemplo que da —manglares y su capacidad de absorción por hectárea— apunta a algo muy específico: métricas para orientar decisiones empresariales.
Esto importa porque abre el dilema central del capital responsable: si se va a invertir en naturaleza, deben existir reglas, integridad y trazabilidad. Bien diseñado, ese portafolio puede canalizar inversión hacia sumideros naturales y reducir presión climática; mal diseñado, se vuelve un atajo para “compensar” sin transformar.
3) Economía circular como infraestructura, no como campaña
Finalmente, Bárcena presenta la economía circular como un cambio de modelo: dejar atrás la economía lineal para entrar a una lógica donde el residuo se vuelve recurso. En lugar de enunciarlo como aspiración, lo aterriza en piezas operativas.
En México, menciona tres parques industriales de economía circular y flujos específicos: llantas, residuos de construcción, residuos sólidos y plásticos. También cita PetStar como referencia de lo que puede escalarse cuando hay industria, tecnología y coordinación.
Con eso, conecta circularidad con reducción de extracción, menor contaminación, menos emisiones y menos presión sobre ecosistemas. En términos de transición y descarbonización, la circularidad también es eficiencia sistémica: producir con menos material, menos energía y menos desperdicio.
B. El “Paquete México”: sostenibilidad con lógica de inversión
Más allá del panel, Bárcena presentó el “Paquete México” como un esfuerzo para alinear agenda ambiental e inversión. El punto no es “hablar bonito” de sostenibilidad, sino convertirla en decisiones económicas y colaboración público-privada con instrumentos que escalen.
Ahí reaparece la palabra clave: portafolio. México no solo plantea prioridades; invita a invertir en un conjunto de ejes donde hay impactos medibles y valor económico de largo plazo: economía circular, protección de océanos e inversión sostenible/capital responsable.

Créditos de imagen: Imagen de David en Pixabay
La relevancia ambiental de este encuadre es potente: si la inversión fortalece sistemas naturales, reduce riesgos futuros; si los degrada, el costo regresa como crisis hídrica, climática y social. Por eso el “Paquete” se presenta como una propuesta de prosperidad con límites y con regeneración, basado en tres ejes.
Eje 1: Circularidad para competir sin destruir
En el “Paquete México”, la economía circular se plantea como una vía de competitividad: convertir residuos en valor, abrir nuevas cadenas de suministro y financiar infraestructura que reduzca dependencia de materias primas vírgenes.
México está desarrollando tres parques industriales orientados a circularidad y a la reutilización/reciclaje de flujos como neumáticos, escombro, residuos sólidos y plásticos. Además, invita a empresas e inversionistas a sumarse como parte de una estrategia de crecimiento con bienestar.
Ambientalmente, esto implica menos extracción, menos basura, menos contaminación y una transición industrial que desacopla crecimiento del uso intensivo de recursos. En términos UMA, es política pública aplicada: regulación, incentivos, mercados y coordinación multi-actor.
Eje 2 Protección de los océanos
La protección de océanos se incorpora como prioridad ambiental ligada a inversión: cuidar el capital natural marino como condición para sostener actividades económicas y para canalizar financiamiento hacia conservación y restauración con resultados medibles.
Eje 3: Inversión sostenible / Capital responsable
Al mismo tiempo, inversión sostenible/capital responsable aparece como el eje transversal: atraer capital de largo plazo compatible con justicia social y límites ambientales. El mensaje es claro: no cualquier inversión, sino inversión que construya resiliencia y reduzca riesgos.
Para el medio ambiente, esta combinación importa porque mueve el debate del “compromiso” al dinero y al diseño: dónde se invierte, con qué reglas, con qué métricas, y con qué rendición de cuentas. Ahí la sustentabilidad deja de ser narrativa y se vuelve gobernanza.
C. Plan México: la maquinaria para aterrizar el portafolio
La tercera capa del relato es la promoción del Plan México para atraer inversiones. En un mensaje conjunto desde Davos, Bárcena y Altagracia Gómez enmarcan la participación como una agenda intensa para impulsar desarrollo sustentable con inclusión social, crecimiento y prosperidad.
Bárcena subraya objetivos concretos: fortalecer atracción de inversiones, sustituir importaciones, generar empleos y fomentar desarrollo sustentable. Altagracia agrega una idea clave: coordinar política industrial y comercial con “habilitadores naturales”, para que la inversión genere empleos y impactos sociales y ambientales positivos.
Lo decisivo es que no lo dejan en lo abstracto: hablan de vehículos y proyectos. Promueven Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBIS) y los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBIS) como opciones claras de dónde invertir, y reportan reuniones centradas “exclusivamente” en economía circular, además de anunciar la visita de 100 CEOs para explorar oportunidades en proyectos verdes.
Coaliciones, diplomacia y ejecución: lo que Davos sí puede detonar
Finalmente, el mensaje asume el contexto global de fragmentación y reacomodos, y sugiere que México necesita coaliciones para acelerar implementación. Es decir: no basta con tener agenda; hay que construir alianzas que la vuelvan ejecutable.
Queda una expectativa inevitable: que este portafolio no se quede en un conjunto de buenas ideas presentadas en un foro global, sino que se traduzca en implementación real, con presupuestos, reglas, indicadores y proyectos que se ejecuten. Para que eso ocurra, la colaboración entre gobierno, empresas y sociedad civil no puede ser simbólica ni episódica; tiene que convertirse en una alianza sostenida que reduzca inercias, comparta riesgos y acelere la escala. Si esa coordinación logra alinear incentivos y rendición de cuentas, México puede realmente “mover la aguja”: pasar de anuncios a resultados medibles en restauración, circularidad, protección de océanos e inversión responsable, y demostrar que la sustentabilidad puede ser, al mismo tiempo, estrategia de competitividad y de resiliencia socioambiental.

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Sin embargo, la pregunta incómoda es si el gobierno mexicano realmente quiere y, sobre todo, si realmente va a poder hacer lo necesario para que esta propuesta se vuelva realidad. En política es relativamente fácil enunciar prioridades y “vender” un portafolio en Davos; lo difícil es asumir los costos de implementación: ordenar prioridades entre dependencias, poner dinero sobre la mesa, emitir reglas que incomoden intereses, exigir cumplimiento, y sostener el rumbo cuando cambian los incentivos o llega la siguiente crisis mediática. Si el Plan México y el Paquete México no aterrizan en decisiones verificables, como calendarios, presupuestos, instrumentos y resultados, se corre el riesgo de quedarse como una narrativa elegante, útil para el foro, pero insuficiente para el territorio.
La promoción que México hizo en Davos se puede entender como una “venta” deliberada de un portafolio: transición energética, economía circular y restauración ecológica como motores de competitividad y resiliencia. Lo ambiental deja de ser “costo” y se vuelve condición de estabilidad económica.
Y ahí está el puente con la Universidad del Medio Ambiente: formar profesionales capaces de traducir visión en arquitectura de acción, combinando derecho, políticas públicas, finanzas, pensamiento sistémico y enfoques de regeneración. Porque, al final, la pregunta no es si el discurso es correcto; es si el diseño institucional y la ejecución alcanzan la escala.

Escrito por Rubén Cors Gil, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Políticas Públicas, generación 2025.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente
Referencias
Foro Económico Mundial. (2026, enero). How can we build prosperity within planetary boundaries? [Sesión de conferencia]. Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2026, Davos, Suiza.
Foro Económico Mundial. (2026). Alicia Bárcena Ibarra – Nature can be good business [Video]. YouTube.
Uchoa, P. (2026). América Latina en Davos 2026: Confianza, Venezuela y el futuro del comercio. Foro Económico Mundial.
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. (2026, 21 de enero). “Estamos dejando atrás la economía lineal y estamos entrando a una economía circular”: Alicia Bárcena. Gobierno de México.
Redacción Revista Fortuna. (2026, enero). Alicia Bárcena presenta el Plan México en Davos 2026; la apuesta para atraer capital responsable. Revista Fortuna.
Trejo Sánchez, R. (2026, enero). Altagracia Gómez promueve el Plan México en el Foro Económico Mundial de Davos. Enfoque Noticias.
Santamaría, V. (2026, enero). Alicia Bárcena, titular de Semarnat, lleva el Plan México, cambio climático y economía circular al Foro Económico en Davos. Animal Político.
Ambientum Portal Ambiental. (2026, enero). Alicia Bárcena lleva a Davos la apuesta de México por la economía circular y la restauración ambiental. Ambientum.
Mexico News Daily Staff. (2026, enero). At Davos, Mexico’s environment minister stresses urgent climate action. Mexico News Daily.


