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enero 26, 2026Reapropiar el hacer como acto de cuidado
En un contexto donde los oficios, las herramientas y los saberes técnicos han sido históricamente asociados a lo masculino, abrir espacios para que las mujeres se apropien del hacer manual se vuelve un acto profundamente político.
Los talleres de herramientas de carpintería dirigidos a mujeres en la Universidad del Medio Ambiente (UMA) surgen desde esa convicción: la de generar espacios seguros donde aprender a usar herramientas no sea solo una capacitación técnica, sino una experiencia de transformación personal y colectiva.
A través del uso de herramientas manuales y eléctricas, estos talleres buscan cuestionar los roles de género que han limitado la participación de las mujeres en actividades de construcción, reparación y autogestión, y abrir la posibilidad de nuevas narrativas sobre nuestras capacidades, nuestros cuerpos y nuestra relación con el territorio.

Del miedo a la autonomía: diseñar espacios seguros para aprender
Los talleres no parten de la idea de “enseñar a usar herramientas” de manera neutral. Su diseño responde a barreras reales identificadas por mujeres de la comunidad UMA y de Valle de Bravo: el miedo, la sensación de no ser capaces, la falta de conocimiento técnico y la creencia de no tener la fuerza suficiente.
A partir de encuestas previas y procesos de escucha activa, el equipo facilitador diseñó experiencias pedagógicas con enfoque de género, donde la reflexión colectiva sobre estereotipos y narrativas limitantes es tan importante como la práctica misma. Antes de encender una máquina o tomar un taladro, se abre un espacio para nombrar aquello que nos dijeron —explícita o implícitamente— sobre lo que “no era para nosotras”.
Así, el taller comienza mucho antes del primer corte: empieza en el cuerpo, en la palabra compartida y en el reconocimiento de que aprender implica también desaprender.
Aprender haciendo, acompañadas
A lo largo de distintas ediciones realizadas en el Campus UMA y en otros espacios de la región, mujeres de entre 16 y 54 años se han reunido para experimentar con herramientas como taladros, atornilladores, serruchos, lijadoras y sierras de inglete. En algunos talleres, la construcción colectiva de un objeto funciona como pretexto; en otros, el énfasis está en conocer y manipular las herramientas sin la presión de “producir”.
Dinámicas como El bazar de herramientas permiten vincular lo técnico con lo biográfico: cada herramienta evoca recuerdos, historias familiares o experiencias pasadas marcadas por la exclusión o la dependencia. Al poner estas historias en común, el grupo resignifica el vínculo con los objetos y con el aprendizaje.
El acompañamiento cercano de facilitadoras mujeres —carpinteras, talleristas, docentes y vecinas de la comunidad— resulta clave para generar confianza. No se trata de demostrar destreza, sino de habilitar la experimentación, el error y el aprendizaje colectivo. Poco a poco, el miedo se transforma en curiosidad; la duda, en seguridad; y las herramientas dejan de sentirse ajenas para convertirse en aliadas.

Comunidad, redes y saberes compartidos
Más allá de las habilidades técnicas adquiridas, uno de los principales resultados de los talleres es la creación de redes de apoyo y comunidad. El trabajo en parejas, la observación mutua y el acompañamiento constante fortalecen la confianza individual y colectiva.
Durante los talleres emergen micromachismos interiorizados —frases como “nunca pensé que pudiera hacer esto” o “creí que no tenía la fuerza”— que son abordados y resignificados de manera colectiva. Nombrarlos permite desactivarlos y reconocer que esas creencias no son individuales, sino construidas socialmente.
La participación de mujeres de distintas trayectorias, así como la incorporación de actoras locales con experiencia en oficios, fortalece el arraigo territorial del proceso y abre posibilidades para seguir explorando oficios tradicionalmente masculinizados desde una mirada crítica, comunitaria y situada.
Herramientas para la vida cotidiana
Las impresiones de las participantes reflejan el impacto profundo de estos espacios. Más allá de aprender a usar un taladro o una sierra, las mujeres expresan una sensación de empoderamiento y entusiasmo por seguir utilizando las herramientas en su vida cotidiana.
“Usar el taladro sin miedo, máquinas cortadoras… soy capaz de trabajar con madera.”
“Poner las manos a experimentar en un espacio con otras mujeres rompe con creencias limitantes.”
Los talleres confirman que la autonomía no se construye solo desde el discurso, sino desde la práctica acompañada, el cuidado mutuo y la confianza en nuestras propias capacidades.

Tejer autonomía desde el hacer
Los talleres de herramientas para mujeres en la UMA son una apuesta por una educación situada, con enfoque de género y profundamente humana. Son espacios donde el aprendizaje técnico se entrelaza con la reflexión crítica, donde el cuerpo aprende tanto como la mente, y donde el hacer se convierte en una forma de cuidado y de resistencia.
En un mundo que fragmenta y excluye, reapropiarnos de las herramientas es también una manera de tejer autonomía, comunidad y futuros más justos.
Continuar aprendiendo juntas
Como parte de este proceso que sigue creciendo, y en coherencia con la apuesta por la autonomía, el aprendizaje colectivo y el arraigo territorial, en febrero y marzo de 2026 se realizará un taller de carpintería básica, en colaboración con Fondo Alternativa A.C., en La Escuelita de Los Álamos.
El taller se desarrollará en cuatro sesiones de dos horas, y propone un espacio de aprendizaje práctico y acompañado para profundizar en el uso de herramientas manuales y eléctricas. Más que un curso técnico, será una invitación a seguir cuestionando los estereotipos de género ligados al hacer, fortalecer redes entre mujeres y continuar tejiendo autonomía desde lo cotidiano.
Próximamente se compartirá la información para la convocatoria e inscripciones.

Escrito por Maxime Scagnetti (estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales, generación 2025) Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

