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Aprender a comunicar para innovar en educación

Aprender a comunicar para innovar en educación

Comunicar, de communis (poner en común algo con otro) es la misma raíz de comunidad, de comunión; expresa algo que se comparte: que se tiene o se vive en común (Kaplún, 1985: 64). Entendida de esta manera, es imposible no pensar que la comunicación es poner en relación lo que nos une, lo que nos hace comunes. Incluso en las diferencias, entender que lo que nos une es esa diversidad.

¿Cómo podríamos comunicar otras relaciones posibles?, ¿unas que nos vincularan más con nosotros mismos y con el entorno?, ¿cómo podríamos comunicarnos entre nosotros de manera más sostenible?

 

Comunicar y educar estan relacionados

Mario Kaplún, en su manual El Comunicador Popular, comparte dos definiciones importantes: Comunicar – Transmitir, informar, emitir. Comunicarse – Diálogo, intercambio; hallarse en correspondencia, en reciprocidad (Kaplún, 1098:64). Es decir, poner en común, poner en relación. Comunicarse entonces es diferente a comunicar, al mero acto de transmisión y/o de información.

Para comunicarse se necesitan dos (o más), se necesita entrar en relación. Paulo Freire nombra a la comunicación como ese diálogo horizontal que posibilita, en la relación del maestro-alumno, una realidad diferente (Freire en Kaplún, 1985).

Vista desde aquí, la comunicación posibilita ciertos procesos que están íntimamente relacionados con la educación que queremos repensar, en la que queremos innovar. Kaplún dice que para toda acción educativa se necesita la comunicación ya que todo proceso educativo es un proceso de comunicación (Kaplún, 1985).

La comunicación sola, no sirve de nada. Él mismo advierte que es importante mostrar otra comunicación, una liberadora, participativa, concientizadora, problematizante. “Nuestra comunicación popular debe procurar suscitar, estimular en los destinatarios de nuestros mensajes, una re-creación, una invención” (Kaplún, 1985:20). Es decir, es necesaria la reflexión consciente de los problemas para llevarlos a una escala mayor en el pensamiento complejo.

 

Dos modelos para comprender esa comunicación

Para comprender esa comunicación relacionada – valga la redundancia – con la educación, Kaplún explica tres enfoques educativos agrupados en dos modelos:

  1. Modelos exógenos, aquellos basados en: i) Contenidos ii) Efectos; y
  2. Modelos endógenos, con énfasis en los procesos (Kaplún, 1985).

A partir de ahí es que podemos hacer una relación con los mismos procesos de comunicación y entender cómo estos van unidos, se integran en dinámicas muy parecidas y son parte de nuestros modos de ‘estar’ en el mundo.

Por un lado, el modelo exógeno muestra esa educación (y comunicación) centrada en contenidos. En la que generar y transmitir mensajes es de uno (el que sabe) a otro (el que no sabe). Se piensa en el otro, la audiencia (el alumno), como un objeto, fuera de la relación con el mensaje; esto es, enfocada en la construcción de mensajes y en su transmisión; en los conocimientos (la información). Aquella educación (comunicación) bancaria que apuntaba Paulo Freire (Freire, 1970). En la que el que sabe deposita conocimientos (información) en el que no sabe. Transacción comercial dentro de lo que podemos llamar producción comunicativa. El que no sabe, consume un mensaje de quién si sabe.

El modelo endógeno, que pone énfasis en el proceso, elabora su propuesta educativa (y comunicativa) desde el sujeto. Se enfoca en la importancia de la transformación de la persona y de las comunidades, en la reflexión-acción-reflexión. Modelos como estos, parten de las reflexiones socioculturales. Comprenden que lo personal es colectivo, que las personas no se ‘hacen’ solas, que la identidad es un logro colectivo, no individual, y que el aprendizaje basado en el diálogo es sustancial para el crecimiento de la comunidad.

Hacer una innovación educativa para la sostenibilidad

Una propuesta innovadora sería pensar la comunicación y la educación como parte de un mismo proceso que nos puede ayudar a replantear las relaciones socioambientales partiendo de nuestra naturaleza ambigua, miserable, atravesada por las pasiones alegres y pasiones tristes, deseantes y finitas (Berlanga, 2018).

¿Cómo podemos entonces acercarnos a hacer una innovación educativa para la sostenibilidad desde estas concepciones? ¿cómo tendrían que ser nuestras relaciones para que esto sucediera?

Si la educación es la pregunta por el otro, es también esa posibilidad de hacernos cargo del educando en su realidad concreta (Ortega, 2004). Implica nuevas formas de relacionarme con él o ella (comunicarnos) y hacer de su experiencia, una profunda y detonante de nuevos procesos, aquellos que lo lleven a replantearse a sí mismo sus relaciones y sus deseos para la nueva forma de habitar el mundo.

 

Replantear las relaciones humano y entorno

La educación y la comunicación son procesos que van íntimamente ligados. Ambos nos hablan de lo fundamental que es el sujeto como centro de las relaciones en los procesos que enmarcan. No es posible educar sin comunicarnos. Pero ante el riesgo de poder comunicarnos sin educarnos con compromiso ético, debemos ser más exigentes con hacerlo desde miradas sostenibles, es decir, desde el replanteamiento de las relaciones entre el humano y su entorno, y entre éste y sus congéneres, más allá del cuidado medioambiental.

Otras relaciones son posibles si hacemos el esfuerzo consciente de generar cambios con reflexiones-acciones-reflexiones que lleven a cambios de sistema concretos y reales. Se pone en evidencia en la construcción colectiva de conocimiento desde esfuerzos como esta maestría, atreviéndonos a analizar nuestros propios sistemas personales y colectivos, aquellos en los que intervengo, aquellos de los que soy parte.

También con una mirada tierna y respetuosa, con una nueva narrativa que se plasme en territorios preferidos, en territorios de esperanza. Resignificar las historias aprendidas para encontrarnos haciendo la vida que soñamos, no solo la que se nos ha dado. Siendo dueñas de lo que vendrá.

 

Referencias:

Berlanga, Benjamín (2018), Notas de clase. Innovación educativa. Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad. Valle de Bravo, México.

Freire, Paulo (1970) Pedagogía del Oprimido. Tierra Nueva, Montevideo, Uruguay.

Kaplún, Mario (1985) El comunicador popular. Colección Intiyan. Ecuador.

Ortega, Pedro (2013). Educar es responder a la pregunta del otro. Boletín virtual REDIPE 824, España.

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