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Herbolaria: conexión profunda desde tiempos prehispánicos

Herbolaria: conexión profunda desde tiempos prehispánicos

Desde tiempos remotos el hombre ha recurrido a las plantas para buscar su curación y alivio a sus dolores, tanto físicos como emocionales.

En épocas precolombinas tenían un conocimiento avanzado de las plantas. La medicina la practicaban al menos 40 tipos de especialistas llamados Titici (médicos), entre los que había cirujanos, parteros, hueseros, (Velasco Lezama, Tapia Aguilar and Vega Avila, 2004).

La enfermedad entonces se concebía como el resultado de la acción de los dioses y de seres que habitaban el inframundo, quienes por medio de los elementos de la naturaleza, provocaban un desequilibrio. El equilibrio se mantenía gracias a la dualidad de los elementos vitales: calor – frío, la luz – la oscuridad, lo seco – lo húmedo. (Lozoya, 1998).

Desafortunadamente en América, los conquistadores destruyeron todo lo que encontraron a su paso, quemaron libros y mataron sacerdotes que eran los depositarios del saber, crearon sus propias instituciones educativas, dejándola en manos del clero católico, que entonces creía que a las brujas el demonio les revelaba la virtudes de las hierbas que utilizaban para curar (Aguirre,1992).

 

 

La herbolaria en México

Con motivo de las grandes epidemias que asolaban México se introdujeron cursos de medicina y de este lugar surgió el primer libro de medicina herbolaria azteca, que se conoce como el códice de la Cruz-Badiano, fue el primer libro escrito por indígenas y elaborado en el Nuev Mundo, que trata sobre los métodos terapéuticos del médico indígena Martín de la Cruz; fue traducido al latín por Juan Badiano. En este documento se aprecian los dibujos de plantas medicinales, sus nombres nahuas y la forma de administrar cada planta. (Berenzon and Saavedra, 2002).

Para los indígenas las plantas también tenían un componente místico, y para que no perdieran su poder curativo era necesario llevar a cabo rituales, tanto al cosecharlas como al prepararlas y al usarlas. ((Beltrán G., 1963).

A mediados del siglo XIX, nace la farmacología, y con ella la producción industrial de extractos, píldoras, pomadas, etc. En el México actual coexisten la medicina “científica” y la “tradicional mexicana”. Y ambos modelos médicos tienen un gran interés en las plantas medicinales. (Berenzon and Saavedra, 2002).

Hoy en día la medicina tradicional, es reconocida desde 2001 como un derecho constitucional de los pueblos indígenas (Artículo 2o), y desde septiembre de 2006 como uno de los objetivos del Sistema Nacional de Salud, expresados en los artículos 6o y 93 de la Ley General de Salud, con lo cual se pretende su fortalecimiento y desarrollo en condiciones adecuadas (Gob.mx, 2019).

Si quieres saber más acerca de este fascinante mundo, te invitamos al Taller “Herbolaria Profunda y Preparación de Medicinas Herbales”, donde tendrás contacto profundo con el mundo vegetal y el desarrollo de herramientas internas para profundizar en el trabajo con las plantas.

 

Jocoyol
(acederilla,agritos, socoyol)
Oxalis acetosella, Oxalidaceae.

Es muy común que la veas crecer en lugares húmedos y sombríos de algunos bosques, es de sabor agrio pero agradable, se pueden preparar frescas limonadas y tisanas; añadir a ensaladas, sustituye al limón y sirve también para hacer salsas.

Las hojas de Jocoyol recuerda al trébol (género trifoliun) su sabor se parece al de la acedera (Rumex acetosa) tradicionalmente se ha empleado el Jocoyol como diurético en caso de afecciones de la vejiga y los riñones, y como loción para tratar infecciones de la piel, pero no hay bases científicas que apoyen tales usos

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