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Reconecta con el origen de nuestros alimentos

Reconecta con el origen de nuestros alimentos

Eduardo Correa Palacios
Estudiante de la Maestría en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos

He estado pensando mucho en mi primer contacto con la naturaleza desde que conocí el concepto de ecología profunda al llegar a la UMA. En mi caso, no puedo recordar un momento especifico de contacto profundo con la naturaleza. Sin embargo, siempre me he sentido profundamente conectado a ella y a lo largo de mi vida, son muchas las lecciones que me ha dado. He tenido la oportunidad de crecer muy cercano a un rancho ganadero que me permitió tener siempre contacto con el lado bondadoso y abundante de la naturaleza. 

Haciendo un poco de memoria, recuerdo la primera vez que supe que en una metrópolis como la Ciudad de México aún existe una importante zona rural vinculada a la producción de alimentos. Hablo específicamente de Xochimilco, donde solo un porcentaje muy pequeño de la tierra chinampera está dedicado al turismo. En su gran mayoría, esta tierra aún conserva la vocación agrícola milenaria y aún juega un importante papel en la alimentación de la urbe. Cuando vi por primera vez esas chinampas cargadas de vida, no podía creer que siguiera dentro de la ciudad. Para mi esta fue la lección aprendida más importante: no importa que tan desarrollados o urbanizados nos encontremos, el campo y la naturaleza siempre tendrán un lugar preponderante en nuestras vidas.

Mi proyecto nace de esta estrecha relación con el campo y la naturaleza, así como el lugar que mi familia ha ocupado en este sitio y su propia sucesión generacional. También tiene sus raíces en la importancia de reactivar el campo, de reconectar con el origen de nuestros alimentos y de garantizar una alimentación saludable para el futuro. Nace como un emprendimiento familiar, y poco a poco se ha ido recubriendo de otros matices, profundamente conectados con el estado de abandono que sufre el campo y las problemáticas socioambientales que esto conlleva.

La idea general del proyecto es reactivar este rancho ganadero, pero no limitado a volverlo productivo o económicamente viable. La idea es que se convierta en un “faro agroecológico” de la región donde más campesinos y personas interesadas puedan aprender y compartir técnicas de producción sustentable de alimentos y manejo holístico de ganado. Así mismo, la piedra angular de este proyecto será la adición de valor al patrimonio biocultural de la región, generando nuevos vectores para el desarrollo territorial rural.

Sinceramente, no es mi interés que este proyecto tenga un impacto mundial. Me basta y me sobra con que tenga un profundo impacto regional, donde se demuestre que otro tipo de agricultura y ganadería es posible, y que sirva como fuente de inspiración y conocimiento para que otras personas, generando empleo y cohesión social.

Mi sueño es un día poder vivir enteramente de y para el campo. Para lograrlo me estoy volviendo un agente de cambio más eficaz y eficiente, preparándome profesionalmente, interrelacionándome y buscando los puntos de encuentro entre las oportunidades y buena fortuna. Este sueño aún se encuentra distante, pero tengo toda una vida para lograrlo. Y con mucho orgullo puedo decir que ya está en marcha, aunque aún se encuentre en sus estadíos más tempranos, ya me encuentro dando pasos en esa dirección.

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