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El Maguey: La Raíz de la Comunidad en la Mixteca Oaxaqueña

El Maguey: La Raíz de la Comunidad en la Mixteca Oaxaqueña

Por Hannah Matthews

La raíz de la comunidad en la Mixteca Oaxaqueña tiene un papel cultural. En mixteco, el maguey es femenino. Es un ser que merece mucho respeto dado que representa el alimento de la madre tierra. Don Joaquín (conv. pers., 10 de abril 2021) explica que antes de trabajar con el maguey siempre pide permiso y durante cualquier contacto que tiene con la planta, le habla para pedir su cooperación.

“Si le hablas fuerte, no le gusta, te castiga”, dice Don Joaquín (conv. pers., 10 de abril 2021).  Don Antonio (conv. pers., 11 de abril 2021) también habla del castigo del maguey. El cuenta que hay que estar de buen ánimo cuando uno trabaja con la planta, por eso hay que pagarles bien a los trabajadores del campo, “darles su taquito y su mezcalito”, sino el maguey se da cuenta y te reprocha.[2]

La relación que la comunidad tiene con la planta es una de respeto y reverencia, la tratan como una autoridad, pero a la vez como una aliada.  En este sentido, se cultiva una verdadera relación recíproca donde tanto el ser humano como la planta tiene su rol establecido e importante en el sistema.

 

El Pulque: Ndidi

Cuando el maguey tiene unos ocho años, una observación de la planta nos indica que está lista para calar (conv. pers., Antonio Hernández, 11 de abril 2021).  Se quita unas de las pencas, se corta un cuadrito en el coco y se deja unos días para que pudra.[3]  Luego se limpia bien el coco y se raspea.  Cuando está listo, el maguey produce 10 litros de aguamiel al día (5 en la mañana y 5 en la noche), durante tres o hasta cuatro meses. Se recoge cada día para tomar de una vez o para fermentar y hacer pulque (conv. pers., Antonio Hernández, 11 de abril 2021).

El pulque fresco se tiene que tomar de una vez porque sigue fermentando y se vuelve más ácido durante el día. No es posible transportar el pulque fresco porque puede explotar en los contenedores con los movimientos del coche (conv. pers., Joaquín Hernández, 10 de abril de 2021).  El pulque es una bebida viva; un regalo del maguey para disfrutar en el presente y para conectarse al territorio de donde viene.

Después de producir el aguamiel, la planta muere. Si no la calas para sacar el aguamiel, el maguey sigue creciendo, produce un quiote con flores y semillas y después se muere.  El aguamiel, entonces, es emblemático de la relación simbiótica entre los seres humanos y el maguey.  Es un regalo de la planta al ser humano que sin el conocimiento de cómo sacarlo, no se aprovechará. Si no se aprovecha, la planta sigue su camino, reproduciéndose por hijuelos o semillas.

Don Joaquín (conv. pers., 10 de abril 2021) explica que el pulque es el alimento de la madre tierra, “como la leche del pecho de una mujer”.  También habla del aguamiel como las lágrimas del maguey, que llora cuando lo picas y sigue llorando durante 3 meses antes de morir.

Durante la época prehispánica, el pulque era usado en ceremonias por los sacerdotes, para poder tener una mejor concepción de los mensajes que enviaban los dioses (Sierra, 2005). A pesar de que en el 1590 José de Acosta nombró el maguey “el árbol de las maravillas”, los españoles desacreditaron el pulque como una bebida sucia y pecadora (Vela, 2014).  Este desprestigio hace que el vínculo tan estrecho entre la planta y el ser humano, que se entiende por las palabras de los miembros de la comunidad de Santiago Ixtaltepec, no se aprecia tanto como se debería.

 

El Ixtle: Ndaa

(Hannah Matthews, abril 2021)

El ixtle es una fibra gruesa y duradera, más fina y resistente que la de otras plantas productoras de fibra (Hernández, 2013), que se saca del maguey por un proceso laborioso. Para sacar el ixtle de la planta, se quita la capa cerosa de las pencas y se deja en agua para pudrir. Después de unos 15 días, se machuca la penca y otra vez se enjuaga para sacar la fibra que se deja a secar en el sol.  Cuando está seco, se tuerce a mano para producir mecates que luego se teje para crear diferentes productos.[4]

“Hay que tener fuerzas para hacerlo, es pesado el trabajo”, explica Doña Carmen (conv. pers., 10 de abril 2021), quien, junto con Doña Felipa y Doña Epifanía, criaron a sus hijos en la producción del ixtle. Las tres eran viudas y lograron sostener a sus familias con las pocas rentas que proveía el ixtle. En esta época, las mujeres vendían 12 mecates por 10 pesos en Nochixtlán (conv. pers., Carmen Hernández, 10 de abril 2021). Madrugaron para trabajar la fibra y para caminar a venderla en la ciudad.

“Ya no se puede porque no hay agua”, dice Doña Carmen (conv. pers., 10 de abril 2021).  Las condiciones climáticas de la Mixteca han cambiado mucho durante las últimas décadas con sequías cada vez más largas. La producción del ixtle requiere agua que antes había en los ríos. Ahora Doña Carmen cree que la fuerza del sol y la falta del agua significa que no hay condiciones adecuadas para seguir con el proceso.

“Queremos volver a hacer los rituales que nuestros ancestros hacían”, dice Claudia (conv. pers., 10 de abril de 2021), una mujer joven de la comunidad que quiere rescatar las ceremonias de lluvia que se han dejado de hacer con los años.

¿Será que cuando se dañan las raíces de una cultura profundamente conectada con su territorio, el territorio también sufre? ¿Y/o viseversa?

Cuando entró el plástico a la región, se dejó de producir ixtle. Antes no se gastaba dinero, se sacaba el ixtle de la planta que se sembraba y eso servía para todos los usos del campo (conv. pers., Carmen Hernández, 10 de abril 2021). Ahora los pueblos de la mixteca se han vuelto consumidores, dependientes sobre el mercado para productos que antes se producían desde la relación simbiótica con el maguey.

El proceso de producir ixtle casi se ha perdido en la región. Doña Carmen, Doña Felipa y Don Joaquín son las únicas personas que se acuerdan del proceso, pero ya son mayores y ninguno de sus hijos ha querido aprender. Con este ejemplo se nota que los cambios físicos del territorio y las pérdidas culturales van de la mano.

 

Papel Nutritivo

El maguey de la Mixteca tiene un Baluarte Slow Food,[5] que reconoce su importancia como producto nativo de la región.  Su  aprovechamiento por los pueblos indígenas de la zona ha revelado una gran diversidad de usos gastronómicos y propiedades beneficiosas para la nutrición humana.

El pulque tiene un alto contenido de proteínas.[6]  Su alta concentración de bacterias probióticas le proporcionan características medicinales (Luis et. al., 2019).  En el pulque se identifican tres tipos de fermentación: ácida, alcohólica y viscosa; la interacción entre las tres determina que se presente un incremento en los recuentos poblacionales microbianos, consumo de azúcares, proteínas y la formación de etanol (Luis et. al., 2019).   Se encuentran más de 50 géneros de microorganismos diferentes en el pulque (Luis et. al., 2019). Los consorcios microbianos ayudan a regenerar la flora gastrointestinal, y por lo tanto, apoyan al fortalecimiento del sistema inmunológico.

Durante una gran sequía de los 70s en Santiago Ixtaltepec, Doña Julia (conv. pers., 10 de abril 2021) explica que solo se comía maguey,[7] nopales y tunas. A pesar de la falta de comida disponible, los pueblos de la región obtuvieron los minerales y nutrientes que requerían por el alto valor nutritivo de la planta y su persistencia a pesar del poco recurso hídrico.

A pesar de esta riqueza nutricional, se ha perdido la costumbre de cocinar con el maguey.  Se sigue tomando pulque, pero recetas como la del pan de pulque no son tan comunes como antes eran en Santiago Ixtaltepec.

 

Papel Medicinal

Las personas mayores de Santiago Ixtaltepec hablan de la enfermedad “el maguey”.  Es una enfermedad que “te pone loca” (conv. pers., Alicia Hernández, 11 de abril de 2021).  “Uno se da cuenta por los sueños que uno tiene”, dice Don Joaquín (conv. pers., 10 de abril de 2021).

“¡Te chinga, pero también te cura!”, dice Alicia (conv. pers., 11 de abril 2021) mientras las personas de la comunidad empiezan a listar los distintos usos medicinales del maguey.  El papalomé se usa para curar heridas, golpes o quemaduras, también se ha escuchado que cura el cáncer (conv. pers., Carmen Hernández, 10 de abril 2021).  Se ha usado el pulque para tratar la presión alta y también el diabetes.[8]

Por sus características nutritivas, el pulque puede aliviar la gastritis, colitis, estreñimiento, mala digestión, úlceras gástricas, reflujo, desinflamatorio intestinal, limpia y purifica pulmones, sana golpes internos, para enfermedades del corazón porque baja el nivel de colesterol y triglicéridos, desinflama y restablece el hígado, páncreas, desbaratar piedras en los riñones, tumores, quistes, miomas, excelente para enfermos de ácido úrico y artritis, desinflama la próstata, lava las vías urinarias, corrige la mala circulación y limpia y purifica la sangre (Agave Madre Tierra, 2021).  En las culturas prehispánicas se daba pulque a las mujeres que estaban a punto de dar a luz para aliviar sus dolores (Luis et. al., 2019).

Se dice que la planta que crece cerca de uno es la que necesita, sobre todo en cuanto a las hierbas medicinales.  Parece curioso que en condiciones tan arridas, una planta tan noble crece y provee néctar que se puede aprovechar de tantas formas para la salud humana.[9]

¿Porque será que una planta te castiga, pero a la vez te cura?  ¿Será que hay una lección importante ahí que aprender sobre la reciprocidad?

 

Papel Ecológico

El maguey es sumamente resistente a los climas secos y puede adaptarse a suelos pobres.  Esto debido a su particular metabolismo que le permite respirar y obtener agua por la noche, y a su vez en el día cerrar todos sus poros y evitar la pérdida de agua por una capa cerosa (Slow Food, 2021).  El maguey es muy resistente a enfermedades y plagas y no requiere de tantos cuidados (Suárez y Velázquez, 2014).

La planta capta y retiene humedad que es aprovechada por los cultivos adyacentes. Tiene raíces someras y ramificadas, cutícula gruesa y suculencia (Diodoro, 1993). Las hileras de maguey ayudan a controlar el agua de lluvia y desviarla para irrigar otras partes del territorio, a esto se le conoce como “cosecha de agua” (Suárez y Velázquez, 2014).  En este sentido trabaja en conjunto con la persona campesina para generar condiciones adecuadas para cultivar alimentos.

El maguey es huésped de animales e insectos que son benéficos para varios cultivos, como las abejas, colibríes, avispas, palomillas y murciélagos; animales que desempeñan un destacado papel en la polinización (Suárez y Velázquez, 2014).

Otra función importante para los agro-ecosistemas es la formación de barreras vivas, que protegen del viento y de fauna nociva a los cultivos que se siembran entre hileras de maguey y generan un microclima que favorece la retención de humedad y suelo (Suárez y Velázquez, 2014).

         Esta breve exploración ilustra la profundidad del apoyo de la planta a los agro-ecosistemas y los impactos importantes que una reducción en la población de magueyes podría proporcionar en un territorio.

 

Referencias bibliográficas

Agave Madre Tierra, Beneficios (3 de junio de 2021). Sitio web: https://www.agavemadretierra.com/beneficios

Diodoro, G. S. (1993). Los Agaves en México. México: Universidad Autónoma Chapingo.

Hernández, E. C. C. (2013). Análisis de la cadena productiva del pulque del estado de México y Tlaxcala trabajo terminal de grado. México: Universidad Autónoma del Estado de México.

Luis, G.M., Caballero, V. P., González, W. R., Díaz, L. R. D., Juan J. Martínez Hernández, J. J. M., (2019) Valor nutricional y medicinal del pulque. JONNPR. 4(12), pp. 1291-1303.

Sierra, P. L. (2005). El maguey, el pulque y sus deidades, Tesis UNAM. México.

Slow Food, México: El agave de la Mixteca de Oaxaca (17 de marzo de 2021). Sitio web: https://www.slowfood.com/es/baluarte-mexico-agave-mixteca-oaxaca/

Suárez, A. U. N, Saldaña, T. M. y Velázquez, M. A. J. (2016). El cultivo de maguey pulquero: opción para el desarrollo de comunidades rurales del altiplano mexicano.  Research Gate. México.

Suárez, A. U. N. y Velázquez, M. A. J. (2014). Política pública para apoyar el aprovechamiento integral y sustentable del maguey pulquero: una alternativa para el desarrollo de comunidades rurales del altiplano mexicano. Toluca: Trabajo preparado para ser presentado en el «2 o Congreso Internacional de la Asociación Mexicana de Ciencias Políticas (AMECIP), organizada en colaboración con la Universidad Autónoma del Estado de México, en la Ciudad de Toluca el 11, 12 y 13 de septiembre, 2014.

Vela, E. (2014). “El maguey”. Arqueología Mexicana. Revista de Geografía Agrícola núm. 56 / 44 Edición especial 57, pp. 42-65.

 

[1] “Conforme…se desarrolló la civilización mesoamericana, se descubrieron nuevas propiedades de la planta, nuevas formas de utilizarla en diferentes renglones…hasta llegar a un aprovechamiento integral de cada una de sus partes” (Ruvalcaba, 1983, p.62)

[2] “Se empieza a salir manchas y granitos.  ¡Hay los que gritan por el dolor!”, Don Antonio (conv. pers., 11 de abril 2021).

[3] Ver Anexo 4: El maguey y sus partes

[4] Tendedores, mecates para amarrar zacate, bolsas, redes, columpios, hamacas, trenzas para amarrar burros, mecates para cargar leñas (conv. pers., Felipa Hernández y Carmen Hernández, 10 de abril 2021)

[5] Fue establecido en 2016.  Esta compuesto por 6 integrantes de la empresa familiar Saniz y 380 productores del tlachique, pulque, jarabe de maguey y destilado de pulque asociados en la Sociedad de Desarrollo Agropecuarios del Altiplano en Puebla y Tlaxcala (Slow Food, 2021).

[6] El gusano de maguey es también una fuente importante de proteína (Suarez y Velázquez, 2014)

[7] Se comía el quiote y las flores en diferentes platos.  También se molía el coco y se mezclaba con el maíz o el trigo para hacer tortillas (conv. pers., Alicia Hernández, 10 de abril de 2021)

[8] Doña Alicia (conv. pers., 10 de abril 2021) cuenta de un cura de la zona que toma medio vaso del pulque amargo en ayunas y ya durante 7 años no toma medicamentos para controlar su diabetes

[9] En 1887, Montane y Simón explicaron que tomando pulque ayuda a “levantar las fuerzas agotadas por un trabajo excesivo; avivar la inteligencia, ahuyentar el fastidio y procurar ilusiones agradables” (p.121)

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