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¿Por qué Bambú?

Por Julio Reyes Rosiñol

 

En el mes de diciembre del 2019 en Tulum, Quintana Roo, llegó el equipo de la “Escuela de Bambú”, escuela nómada de profesionales dedicados a la enseñanza integral del bambú de manera sostenible, con experiencia en programas comunitarios para la construcción de espacios dignos en diferentes partes del mundo. Tuve la oportunidad de tomar un curso con ellos donde nos enseñaron de la siembra, reproducción, cosecha, técnicas constructivas y todos los beneficios que genera la utilización del bambú.

La siembra de bambú contribuye a la regeneración del suelo, la presencia de rizomas, cualquiera de sus dos tipos (paquimorfo y leptomorfo), aporta al “mejoramiento de la estructura y fertilidad del suelo” (Russo, 2013) y detiene los procesos erosivos, previniendo la degradación del suelo y ayudando a la propagación de otros especies vegetales. El crecimiento del bambú, genera la absorción de nutrientes profundos del suelo, llevándolos a la superficie y dejándolos disponibles para otro tipo de flora.

 

Es importante mencionar que el bambú actúa como un “depósito de agua”, absorbiéndola en grandes cantidades durante los períodos de lluvia, para luego ser liberada durante la seca, contribuyendo al ecosistema a través de un modelo de “vasos comunicantes”. “La retención de agua llega a tal punto que es capaz de almacenar hasta 30,000 litros de agua por hectárea en temporada de lluvia, para luego ser liberada durante la seca” (Giraldo 2008). Su siembra en cauces de ríos y riveras, hacen que funcionen como muros biológicos de contención, fijando el suelo y controlando la socavación lateral, también son muy eficientes para la protección de vientos, inundaciones y filtración de aguas contaminadas.

 

Los bambusales aportan a la regulación del clima, protegiendo al suelo con sombra y humedad, permitiendo reducir la temperatura aproximadamente 3°C respecto a su entorno. Son grandes captadores de Co2 y tienen una tasa de crecimiento de más 1.2 m al día. “En promedio, una hectárea de bambú absorbe unas 17 toneladas de Carbono atmosférico al año” (Seethelakshmi, K.K. Jijeesh, C.M. and Balagopala, M, 2000).

 

Los beneficios anteriores están ligados a su siembra y reproducción, sin embargo, el bambú también presenta beneficios significativos en su uso para la construcción. Antes de ahondar en el tema, es importante mencionar que para un uso eficiente del material, es necesario evitar la exposición directa a la lluvia y el sol, alejarlo del suelo y evitar la humedad por capilaridad, existe un dicho muy famoso entre los constructores de bambú referente a ponerle “Unas buenas botas y sombrero” para lograr prolongar la vida útil del material. Debido al gran contenido de humedad, almidón y azúcar en sus culmos, es fácilmente atacado por insectos y hongos, por lo que es importante inmunizarlo para su preservación en la construcción, uno de los procesos más comunes por su bajo costo es la inmersión en soluciones de pentaborato o sales de boráx.

 

¿Por qué construir con bambú?

El bambú pertenece a la familia de las gramíneas (pastos), plantas de regeneración y crecimiento rápido, por lo que una vez alcanzada su madurez y con un buen manejo de cosecha, se pueden obtener cañas de la misma planta cada año. Existen más de 1500 especies de bambú en el mundo, en México las de mejor rendimiento para la construcción son las llamadas comúnmente guaduas, cañizos y caña brava. La Guadua angustifolia especie más empleada en la construcción en nuestro país, alcanza su crecimiento total en 5 meses, llegando a un promedio de 20 metros de altura.

Los subproductos del bambú utilizados en la construcción son las esterillas, latillas y varas, estas últimas de gran resistencia a la tensión y compresión, permitiendo su uso como estructuras en columnas y trabes. Por su flexibilidad, se pueden lograr bóvedas y arcos del mismo material, permitiendo claros de gran tamaño y ondulación. El material resulta muy versátil y estético, pero sobre todo, permite el desarrollo y la apropiación local, al ser una planta endémica de nuestro país, utilizada en la arquitectura vernácula de nuestros antepasados.

 

La próxima vez que te preguntes por qué construir con bambú, recuerda que al ser una planta endémica, puede existir un proceso participativo, desde su cultivo, hasta su construcción. Estético por su apariencia y maleabilidad, permitiendo lograr espacios cálidos y honestos, pero sobretodo, ayuda a combatir del cambio climático, absorbiendo grandes cantidad de Co2 y regenerando la tierra.

 

Literatura consultada:

Curso impartido por la “Escuela de Bambú”, encabezo por Juan Ignacio Feuerhake.

 

M.I. Víctor Rubén Ordoñez, Dra. Ma. Teresa Mejía, y Dra. Guadalupe M. Barcénas. Manual para la construcción sustentable de bambú. México. SEMARNAT

 

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